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Deportes, Invierno, Moda

Tratando de reponerme del último desengaño amoroso (http://roseapelton.com/tarari-que-te-vi/), y teniendo en cuenta mi filosofía de que “Rendirse no es una opción”, decidí quedar a tomar café con mis amigas, Marguerite, Dorothy, Blanche, Deva y Tiffany, para ver qué camino tomar para salir de esta situación que no sabía si era flojera o paz interior…

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Amor online, Invierno, San Valentín

parte-ii




Y pasó a recogerme y fue verlo, fue cruzarnos las miradas y pensar, uyuyuyuyuy Rose… que este hombre parece que realmente está interesado por ti, porque esas miraditas no son normales….😍💕😍


Y así estuvimos más de tres horas hablando, tomando café, sonriendo, y mirándonos… Y no paraba de decirme mientras se despedía “Hay que ver lo rápido que se me ha pasado el tiempo y lo bien que he estado contigo”

Ahí se sinceró como, creo, que nunca lo había hecho con una mujer. Me dijo que hacía dos meses que se había divorciado y que estaba reiniciando su vida y retomando los contactos interesantes…

¡sí, habéis oído bien!, ¡a mí, a Rose Apelton, me incluyó entre sus contactos interesantes! Wowwwwww


Cuando oí eso, mi Rose saltarina pegó un doble salto mortal invertido con voltereta lateral y empezó a bailar cual posesa gritando ¡lo sabía! ¡lo sabía! Wowwwww…. y requetewowwwwww💃💃💃💃

Esa noche me dejé llevar e, incumpliendo todos los consejos del mundo para solteras, le escribí un mensaje de WhatsApp en el que le decía que me había encantado verlo de nuevo y que yo también había disfrutado muchísimo…

Y dos minutos después, recibo como respuesta suya:

“Espero tener la oportunidad de repetir muy pronto. Besos”


No os exagero si os digo que esa noche no pegué ojo, mezcla de la emoción de saber que él quería volver a verme, mezcla de la incredulidad de que ese chico tan maravilloso me estuviese diciendo eso a mí, a Rose Apelton!!!

Así que yo, emocionada a más no poder, y con el fin de que no se enfriase la cosa – una oportunidad de estas no se le presenta a una todos los días – decido proponerle a la mañana siguiente volver a quedar… A lo que él me responde “No puedo porque salgo de viaje… pero a la semana que viene nos vemos seguro!! ¿te parece?”

Y dicho y hecho, el día que hacía justo una semana, recibo un mensaje de WhatsApp diciendo:

“Hola Rose!! Cómo estás?…. Yo llevo una semana a tope, pero si te apetece esta tarde, podemos vernos … Ya me dices ”


Y ahí es cuando tuve mi primera crisis de ansiedad… 😣 Os cuento: el día de antes, sábado, me dejé llevar por la fiesta y ese día que James me mandó el mensaje, ni mi cuerpo ni mi cabeza estaban para quedar con nadie… Además, desoyendo a las actrices de Hollywood y a sus secretos de belleza, la noche anterior había llegado tan cansada que ni me había molestado en desmaquillarme, así que todavía tenía lo que ahora llaman en los anuncios “ojos de panda”🐼 (¡manda narices el nombrecito!)

Así que, después de repetirme varias veces cual mantra (¿o fue una sola vez y con la resaca se produjo el eco dentro de mi cabeza??):

“Esto no me puede estar pasando a mí”

y tratar de calmarme para tomar el control de la situación, le respondí:

“Buenos días James! Me encantaría, pero hoy estoy con el virus del estómago (esa excusa y la del periodo siempre funciona, porque no admite preguntas… 😉 Si mañana me encuentro mejor, te aviso y quedamos, ¿ok? Un abrazo!


A lo que él me responde:

«Mañana no puedo, pero te aviso cuando tenga un hueco, ¡seguro!»


Ahí puse en acción el consejo de mi amiga Marguerite


regla-numero-2-del-flirteo


Y no tuve que esperar mucho, porque, dos días después me estaba diciendo


“Necesito verte, así que si quieres y puedes, paso por tu casa y tomamos café. ¿Cómo te viene?”


Ahí fue cuando me dio mi primer microinfarto, porque yo estaba de viaje esa semana, así que iba a tener que rechazar de nuevo su invitación… Aggggggg… ¡maldita sea!

Quería que la tierra me tragase, coger al guionista de mi vida del cuello y pedirle explicaciones de por qué me hacía esto a mí… Ainssssss

Lo bueno, yo regresaba al día siguiente, así que le dije “Podemos quedar mañana por la tarde… O si no, en una semana”

Y su respuesta no se hizo esperar ni un minuto: “👍Mañana por la tarde perfecto!”

Y así fue como volvimos a vernos y volví a estar tomando café sentada al lado del hombre con la sonrisa más atractiva y brillante del mundo…Yo, Rose Apelton,  una chica del montón!!!

Y ahí estuvimos cerca de cuatro horas disfrutando de la compañía y de la charla, y sin parar de decir “Rose, a tu lado se me pasa el tiempo volando”

Y yo, con ganas de gritar a los cuatro vientos: “Rose, le gustas!!” “Rose, menuda buena pareja hacéis; Wowwww” (mientras mi Rose saltarina bailaba loca de contenta)

Pero ahí creo que cometí el segundo error, que fue enviarle esa misma noche un mensaje agradeciéndole de nuevo el ratito tan genial que me había hecho pasar esa tarde… Y digo error, porque,

a partir de ese día, no tuve respuesta alguna por su parte, salvo un “Hablamos pronto”

Y no fue hasta pasados varios meses, el día antes de San Valentín, cuando recibo un mensaje suyo con una invitación a comer el día 14 de febrero…. Ahí fue cuando pensé que esto ya iba en serio, que se estaba tomando mucho interés en quedar conmigo, y más, un día tan señalado, así que me dije:

“Ya está Rose, ya lo has encontrado”…💘

Y ese día fue maravilloso… Lo pasamos genial… Incluso, esa misma noche, me envió un mensaje que decía: “Me lo he pasado muy bien…. Nos vemos pronto de nuevo”


que-el-mundo-se-pare



Y así fueron pasando los días, mientras conversábamos por WhatsApp de las cosas que nos iban pasando entre semana (conversaciones iniciadas por mí, he de reconocer)… Hasta que me vuelve a proponer quedar a comer, pero esta vez en su casa… Y yo no sabía dónde meterme de loca de contenta que estaba…

“Sí, a ti Rose, a ti… quiere volver a quedar contigo por enésima vez!!! ¡Está como loco por volver a verte, sí!!!


Y allí que me planté en su casa, con una botella de vino, recién depilada y con la mejor ropa interior que tenía, preparada para el aperitivo, la cena y el postre….para poder sellar esa relación maravillosa que llevaba creciendo entre nosotros desde hacía más de un año…

Pero, cuál fue mi sorpresa que, conforme empezamos a cenar, saca su teléfono móvil y me empieza a enseñar fotos de todos los ligues que ha tenido este tiempo que está divorciado… Y me dice que, dado que me considera una gran amiga (remarcando lo de “amiga”), necesita pedirme consejo sobre una chica de la que está perdidamente enamorado…😱😨


Ahí si no me morí del soponcio, estuve a punto…


ese-momento-en-el-que-de-golpe-y-sin-querer



Ese momento en el que, pese a sentirte así, tienes que seguir sonriendo como La Mona Lisa, porque te acabas de dar cuenta de que sólo te buscaba como “amiga” y que no tenía interés otro alguno en ti… Ese momento en el que gritas:


al-diablo-el-amor



Moraleja: después de esta experiencia, y vistas mis “dotes” para que los hombres se sinceren tanto conmigo y me vean como su “amiguísima”, he decidido que voy a empezar a trabajar como “coach sentimental”… así por lo menos podré sacarle partido a esos ratos que les dedico a los hombres sí señor!! 😊
                                                                                                                 ¿qué os parece?

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Amor online, Invierno, San Valentín


parte-i

¿Cómo empezar? Quizás con una canción…. A ver, a ver…. ¡Sí, la tengo!

La canción que mejor describiría lo que me pasó con, llamémosle, James Melenas, es esa de Rihanna “Not really sure how to feel about this”… Vamos, lo que en lenguaje llano del nuestro viene a ser “pero ¿¿¿qué coño ha pasado????

Os cuento para poneros en antecedentes… A ver… Conocí a James mientras hacía un curso en una escuela de negocios a la que él también iba pero para hacer un máster (eso ya me indicó que se trataba de un tío listo como él solo podía ser…😎)

En el momento en que nos cruzamos en medio de un caos de gente que estaba intentando llegar a su aula, algo en mí ya se quedó pillada en su mirada y, sobre todo, en su sonrisa… -aquí he de reconocer que se me cae la baba al recordar ese momento-, porque

¿sabéis de esa sonrisa brillante y perfecta que es capaz de fulminarte y tiene el efecto de dejarte con la boca abierta, y que pese a que eres consciente de que estás en esa pose absurda, no te es posible moverte (ni cerrar la boca)?😮

Bien, pues así me quedé yo – como diría Jesulín de Ubrique, en dos palabras, IM-PRESIONADA-. Fue como si el mundo se parase y ese gentío desapareciese de golpe para no existir nada más que él y yo….  Ainssssss qué bonito!!!!!!!!!!😍😍😍

Pero ayayay…. que James, al parecer, contaba ya con bastante experiencia en esto del arte de la seducción y era perfecto conocedor de lo que estaba pasando – ¡cómo para no reconocer que una chica con la que se había cruzado se había quedado embobada mirándolo boquiabierta y petrificada…😂😂😂

Y ahí estaba yo, tratando de recobrar la compostura e intentando dar órdenes a mi boca para que se cerrase so pena de morir asfixiada… Y, tras unos segundos que me parecieron horas, al final lo conseguí, ¡vaya si lo conseguí!, pero fue cuando mi Rose picarona empezó a decir

“Mira cómo te ha sonreído, te está comiendo con la mirada”


lanzate



Entonces me cargué de valor y le dije: Hola, ¿cuándo te viene bien que quedemos a tomar un café? A lo que él me respondió: Dame tu número de teléfono y te llamo para quedar…

Teniendo en cuenta que estábamos en una escuela de negocios, lo apropiado era entregarle una tarjeta de visita,

pero a mí lo que me apetecía era anotarle con rotulador permanente cada una de las nueve cifras que tiene mi número de móvil en alguna parte de su cuerpo… y, si me dejaba, le escribía hasta el prefijo internacional!!! Olé ahí!!!💃💃💃

Y así se quedó todo… El semestre iba pasando, las Navidades iban llegando y esa llamada nunca llegaba… Nuestras miradas se cruzaban en los pasillos cuando coincidíamos en los descansos entre clase y clase, y lo único que conseguía era una sonrisa suya acompañada de un “¡Hola! ¿Qué tal estás?” Y poco más…

Al cabo del tiempo me enteré de que estaba casado por segunda vez (pero no llevaba anillo, porque en ese detalle es en el primero que me fijo… Y tampoco tenía huella de habérselo quitado recientemente… 😉)

Otra cosa no, pero principios y reglas para con los hombres casados tengo unas cuantas… y la primera es la que mi amiga Marguerite siempre me recuerda:


corre-rose-corre

(la segunda es: Rose,


pero-que-haces-que-no-estas-corriendo



Así que ahí tuve mi primer fiasco… Fue como si una bocanada de aire gélido me golpease la boca con un ¡Zas en toda regla! tan fuerte que me pareció hasta que el suelo empezaba a temblar, o, al menos, esos quería yo, que se abriese el suelo y me tragase en ese mismo momento…

Y así quedó la cosa…

Hasta que un año más tarde estaba con mis amigas paseando y lo veo caminando por la acera de enfrente… Sin casi darme cuenta, me ví gritando su nombre en medio de todo el tráfico, como si un espíritu guerrero me hubiese poseído, y, dad por hecho que me oyó – igual que el resto de transeúntes que pasaban por nuestro lado en ese momento y que se pararon a mi alrededor creyendo que me estaba dando un ataque…😨😨😨

Y se volvió… Y, como no, sonrió… Me reconoció y me sonrió y, aunque era de noche, sus dientes empezaron a brillar de nuevo y su mirada a echar fuego de ese que quema… 😌 y volví a recordar lo que había sentido la primera vez que le conocí….

Fue como si el tiempo se parase en ese preciso momento, para mí y también para mis amigas… que se quedaron boquiabiertas ante la maravillosa sonrisa que surgía de un hombre esculturalmente guapo y que, pensaban, se dirigía a cada una de ellas directamente… (ahí descubrí que ese debía ser el efecto que causaba normalmente en todas las mujeres)

Pues bien, cruzó la calle y, esta vez con mirada asombrada, me comentó que se había estado acordando de mí todos esos meses que no nos habíamos visto y que, justo esa mañana había estado a punto de llamarme….

!menuda casualidad más maravillosa!! –me dijo-

Y yo, si hubiese sido helado, directamente me habría convertido en una taza de chocolate hirviendo, en ebullición..

Y me envió un mensaje por WhatsApp proponiéndome día y hora para quedar…. ¡siiiii!!!!!

En esos casos, cuando un hombre te ha pedido quedar, sigo los consejos de mis amigas Blanche y Marguerite, que me dicen


regla-numero-1-del-flirteo



Y así hice… Y como no quería que notase mi interés por él bajo ningún concepto, se me pasó un poco más del tiempo estimado… porque ahí estaba Rose, la dura más dura de todas las mujeres… ¡sí señor!!!

Mientras tanto, pude cotillear su foto de perfil de WhatsApp (aparecía él solo con una camisa blanca y morenísimo perdido… y solo ¿os lo he dicho?), pude ver si tenía cuenta de Facebook


mas-de-media-humanidad-moriremos



Y le respondí… Y al segundo de recibir el mensaje, me llamó directamente… Y me dijo

“Solamente quería preguntarte si te apetece tomar ese café hoy en vez de alargarlo más…»

Y yo me quedé sin palabras…

De mi garganta sólo salían sonidos irreconocibles que me hacían parecer una gallina clueca… Y él me preguntó: “¿Te pasa algo? ¿Estás afónica?”…


Y yo sólo quería decirle que “Sí, que nos veíamos hoy…” Pero mi Rose tímida brotó a la superficie cual flor en primavera… y ahí estuvo, haciéndose de notar durante unos segundos que me parecieron horas… Hasta que, al final, la Rose más valiente que llevo dentro consiguió nokearla y hacer que le fluyera la voz… Y fue así como pudimos quedar a una hora… él pasaba a recogerme… (¡menudo caballero! -pensé 😉-)

Continuará….

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Invierno, Moda, San Valentín



Madre mía los cuentos de princesas el daño que han hecho en esto del amor, ¿no creéis?😣😣😣

Sin ir más lejos, ¿recordáis el caballero que me hizo el detalle ese del que os hablé en uno de mis posts (Esos detalles inesperados que te dejan sin habla, sin capacidad de reacción…) y que me tenía loca de contenta? Pues ahí se ha quedado todo de momento…😢😢😢

Y digo de momento porque yo todavía creo en que lo que pasaba en los cuentos de hadas que leía de pequeña, puede suceder en la realidad…😊

Y ahí me tenéis, con la esperanza de que ese hombre vuelva a sorprenderme con otro de esos detalles maravillosos que mi Rose romántica confía en que va a llegar pronto, y con la convicción de que durante todo este tiempo no ha mostrado más detalles porque está preparando “EL DETALLE” para San Valentín…- Sí, Rose, debe ser eso!!!!!! -💃💃💃💃💃

 

A punto de llegar San Valentín y aquí estoy, preparada con mi corona de princesa, esperando a que mi príncipe azul llegue

 

Que sí, que sí, estaréis conmigo en que los cuentos de princesas han hecho mucho daño a las mujeres de nuestra generación:

nos enseñaron a esperar la llegada de nuestro “príncipe azul”, ese atractivo y potentado caballero que nos iba a proteger y a querer como nunca nadie lo ha hecho jamás, y que con un simple beso, nos iba a hacer suyas…

 

A ver, a ver… que sé que estáis sonriendo en este preciso momento ¡soñadoras! 😉😉😉😉


Pues sí, esa idea es maravillosa porque nos lleva a soñar, pero en realidad, esos “príncipes azules” no suelen abundar  


treboles-de-cuatro-hojas  

Además, la vida no es un cuento de hadas:  

si se te escapa un zapato a medianoche es porque estás borracha o porque te has pegado un resbalón de Dios que te ampare…

 

Y nada de esperar a seguir corriendo como si no te hubieses dado cuenta de que te has quedado sin un zapato (y encima de tacón!!!)….😂😂😂😂😂😂



probarte-un-zapato

 


Hoy en día lo que se lleva es que seamos nosotras las que cortejemos al hombre, y eso no es tarea fácil porque la competencia entre las damiselas es feroz y, mientras comienza el cortejo, ese supuesto “príncipe azul” empieza a desteñir conforme te vas acercando a él al darte cuenta de que tú no eres la única damisela a la que sonríe y le hace carantoñas…

Eso por no contar la de veces que un supuesto príncipe azul, que luego ha resultado ser “pitufo”, te entra diciéndote:

 

Soy tu príncipe azul, pero voy de incógnito ahora, así que escucha el cuento que te voy a contar…

 

Porque otra cosa no, pero mira que ahí mi amiga Blanche suele tener la razón en esta materia… Siempre me está diciendo:

 

Rose, deja de creer en príncipes azules, que esos siempre vienen llenos de cuentos y van cambiando de color hasta llegar al verde fosforescente, momento en el que comienzas a volverte daltónica y momento en el que, medio cegata por el fosforescente del susodicho, seguro que pasa tu príncipe azul y no puedes ver que es azul… Aggggggggggg…..y requeteagggggg

 

¿No os ha pasado alguna vez que, conforme van pasando los días, ese príncipe apuesto va pasando a ser un chico con “encanto” para terminar en alguien que no tenía nada que ver con la idea inicial de detallista y caballeroso?

Y mira que he intentado de todo para conseguir encontrar a ese príncipe que se fjie en mí, hasta hacerme pasar por una damisela… pero esta búsqueda me tiene ya agotada….

Menos mal que ahí es cuando mi conciencia racional me recuerda que

 

para Rose Apelton “Rendirse no es una opción”


así que me he decidido por poner el siguiente anuncio:  


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Aun así, ¿sigo siendo una ilusa por pensar que un día llegará a mí ese hombre que esté deseando cortejarme, enamorarme, porque sea yo la única mujer del mundo mundial con la que quiere pasar su vida hasta el fin de sus días?

Espero vuestras sugerencias, comentarios y experiencias!!!

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Invierno, San Valentín



Como decía el otro día en un comentario nuestra amiga Blanche (Esos detalles inesperados que te dejan sin habla, sin capacidad de reacción…) se acerca el día de San Valentín, esa fecha tan temida para las solteras porque nos recuerda que no tenemos pareja con la que celebrar ese momento tan «supuestamente»especial y romántico…

Yo, hasta hace unos años, me deprimía bastante ver que llegaba ese día y que, por enésimo año, seguía sin pareja, sin nadie con quien poder disfrutarlo… Porque otra cosa no, pero


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Porque en mis 40 años de vida, su puntería ha dejado mucho que desear, aunque, he de decir, que a mí me lleva el corazón acribillado a flechazos… pero, a día de hoy, desconozco hacia dónde han ido a parar las otras flechas que, se supone, envió como supuestas parejas mías… aggggg…


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Os hablaré de lo que me pasó para hablar así de Cupido en el especial que estoy preparando para compartir con vosotras el día 14 de febrero, porque,


como siga así,  yo a este angelito del amor se lo voy a explicar bien explicadito la próxima vez que me lo cruce… ¡¡Sí señor!!


Pero, Rose, céntrate en lo que quieres contar hoy…. que te enciendes y pierdes el sentido….


Al grano:

Esa percepción de día súper romántico y especialmente diseñado para estar con tu pareja empezó a cambiar cuando comencé a darme cuenta de que la mayoría de hombres sienten ese día como una obligación, como si, tener que preparar una sorpresa, tener que ir a elegir un regalo, pensar en algo romántico…. supusiese contagiarse de una terrible enfermedad que les lleva hasta un estado de shock… y pensé,

Rose, mejor estar sola que al lado de un hombre que vive esos momentos cual pesadilla, con sudores fríos y mal humor… y debe ser que me lo tomé tan en serio que años después, sigo soltera y sin pareja para esta fecha otra vez…

O quizás es que ese hombre que viene a estar conmigo y quiere sorprenderme, aunque sea en San Valentín, ha cogido una rotonda y no acaba de salir de ella.


Y es que el 14 de febrero es un día o muy amado, o muy odiado… No hay términos medios….

Entre las excusas de los que se niegan a celebrarlo, hay chicos que piensan que es muy comercial… Hay otros que dicen: “El amor se demuestra todos los días…”… Y, lo que es peor, las chicas nos mimetizamos con ellos y acabamos cediendo en el intento de celebrarlo… usando sus mismas excusas…

Y digo yo “Qué más da que sea un día “comercial”?

Precisamente porque las tiendas y las páginas web se llenan de maravillosas ideas, es cuando los chicos deberían aprovechar para sorprendernos con uno de Esos detalles inesperados que te dejan sin habla, sin capacidad de reacción


Y sí, también estoy de acuerdo con esos que dicen que “El amor se demuestra todos los días”..

Y, pienso, pues también el 14 de febrero es uno de esos días; así que, fuera excusas y saca todas tus armas seductoras y románticas para decirle que todavía piensas en ella y le has dedicado parte de tu tiempo en preparar esa  demostración de amor especial…

Me encantaría saber de qué tienen miedos los hombres realmente cuando se trata de exhibir su romanticismo delante de su chica…


Y también me encantaría entender por qué las mujeres nos conformamos con seguir la corriente a los hombres cuando ponen este tipo de excusas para no hacernos regalos ni dedicarnos un detalle “especial” en un día señalado…

Así que todas aquellas que podáis celebrar San Valentín con vuestra pareja, os animo a hacerlo…

Y a aquellas que, como yo, no tengáis pareja con quien celebrarlo, aprovechad para pasar un día especial con vuestro grupo de amigas, que no se diga que no somos capaces de disfrutar de un día “comercialmente romántico”…


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Recordad que el día 14 de febrero habrá una publicación especial donde os contaré qué pasó con mi último flechazo fallido….


¿Os parece si compartimos fotos de esa celebración en la página de Rose Apelton de Facebook (@ByRoseApelton), de Instagram (@roseapelton) o de Twitter (@roseapelton), para demostrar al mundo que nosotras, sí sabemos disfrutar de esos días especiales?

Espero vuestros comentarios, sugerencias y fotos 😉😉😉

 

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Amor online, Invierno


Wowwwwww….. tengo un notición que daros!!!!!📣📣📣

El otro día me sorprendieron por primera vez en mi vida con un detallazo que me dejó boquiabierta… con la literalidad de la palabra boquiabierta…. sí!!! No fue nada material, fue un simple gesto, pero a mis 40 años, nunca un hombre había hecho nada así por mí… ¡ Y me encantó!😍😍😍


En todas las relaciones que he tenido, la “detallista” siempre he sido yo, la que se ha currado todos los regalos de cumpleaños y de no cumpleaños, la que se ha emocionado pensando en cómo sorprender al susodicho para que, como dicen los expertos, “la chispa no se apague”… Ayayayyy que «máster» les daba yo a esos “expertos del amor”….


Hasta ese momento sólo había recibido detalles del tipo…


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Y es que eso de no estar acostumbrada a recibir cosas bonitas de ellos es lo que tiene, que

cuando un hombre decide ser diferente y sorprenderte, una se queda pensando ¡Aquí hay cámara oculta!…


hasta que se da cuenta de que no, de que ese detalle es sincero y no hay ni trampa ni cartón…


Pero es ahí entonces, en ese preciso momento, cuando mi Rose romántica se da cuenta de que eso que está pasando es real y va dedicado a mí, ¡sí, exclusivamente para mí!, cuando mi corazón empieza a latir con fuerza (¿sabéis de esa sensación de notar los latidos del corazón en tu cabeza? ¿es eso normal, verdad? 😂😂😂)


Entonces es cuando mi mente empieza a viajar al futuro pensando ¡Sí, Rose! ¡Este es el hombre de tu vida!💃💃💃 Y ese detalle que ha tenido contigo sólo es el inicio de todos los que va a seguir teniendo de aquí al infinito y más allá!!!!! ¡¡¡¡porque sí, porque él es así, detallista como nadie, un hombre de los que se desvive por ti!!


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Y, no siendo conscientes de que nuestra mente se nos está yendo de las manos, es cuando volamos hasta el momento de verlo como el padre de los hijos maravillosos que vamos a tener y que, por cierto, se portan como los ángeles de bien… Y nos visualizo como una pareja de viejecitos felices y ahí, pienso


“Rose, eso es maravilloso, porque los “expertos” dicen que si la idea de verte con él de viejecita te hace sonreír, es que es tu “media naranja”


Y ahí mi Rose enamoradiza se pone a pegar saltos por toda la casa, moviendo los brazos de arriba abajo hasta que la esquina de la mesa del salón la para en seco… ayyyyy….😖 
¡Lo que es la mente para estas cosas!! ¿no creéis?


De un detalle aislado, nosotras lo encumbramos y el damos el valor de un diamante (que lo tiene, sí), y pensamos que ese detalle es lo que caracteriza a esa persona y que es sólo la muestra de lo que ese hombre está dispuesto a hacer por nosotras… porque, otra cosa no, pero


ese mínimo detalle es capaz de volvernos locas de amor por él, aunque nunca antes haya tenido esa actitud con nosotras…


Con ese detalle, el físico deja de importarnos de golpe, porque lo vemos como el hombre más guapo del mundo; su forma de vestir nos parece “maravillosamente solucionable” y lo idealizamos cual “Adonis”… si ronca no nos importa, porque nos decimos a nosotras mismas que eso es porque a nuestro lado duerme tan a gusto que respira profundamente; que esas cosas con las que se le pegan los ojos al despertarse no son legañas, sino lágrimas pegadas de la emoción de haber dormido a nuestro lado..


Y ahí corremos el peligro de saltar de la cama para hacerle el desayuno y de empezar a organizar sorpresas para que siga tan encandilado con nosotras que su motivación para tener detalles con nosotras no decaiga.… Y nos volvemos a meter en la espiral de querer ser más detallistas que ellos….


Y en esas estoy ahora, intentando controlarme, diciéndome a mí misma, ¡Rose, tú quietecita esperando a ver si ese detalle lo calificamos de expediente X o no! Intentando quitar importancia a ese detalle para no iniciar un viaje que puede terminar en caída en picado al abismo de la realidad…


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Y es que las películas románticas y los cuentos de princesas han hecho mucho daño a las mujeres de mi generación (de eso hablaré en los próximos posts…)

¿Vosotras también sois detallistas al extremo con los susodichos que se cruzan en vuestro camino? ¿Han tenido con vosotras algún detalle que os ha sorprendido?


P.D. Al caballero que me sorprendió con ese detalle he de decirle que como continúe en esa línea, corre el peligro de que me prende locamente por él… porque si con un detalle mi mente ha viajado tan lejos, no sé qué puede pasar si esos detalles continúan y van a más…❤❤❤

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Invierno, Moda



En invierno porque hace frío y en verano porque hace calor… sea como sea cualquier estación es buena para echar de menos eso de tener pareja…


¿Cómo llevas tú esto de que haga tanto frío y tengas que dormir sol@?


No sé si os pasa a vosotr@s pero …. Uffff… con esta ola siberiana que estamos sufriendo desde hace unos días,  no apetece para nada salir a la calle y, claro, tu mente sólo piensa en ¡Uyyyyy… Rose con lo bien que estarías acompañada de un hombre con el que poder acurrucarte en el sofá tapaditos con una manta y abrazados viendo una peli romántica…. ¿Suena de vicio, verdad?


Es entonces cuando mi Rose sensata aparece y me dice que esa escena dista mucho de la realidad, por lo menos, de mi realidad….


De hecho, la última vez que quedé con un chico, como estaba lloviendo a cántaros, decidimos organizar una cenita romántica en mi casa y una sesión de pelis… El plan era perfecto:


yo pensaba demostrarle mis dotes culinarias y me ofrecí a preparar una cena deliciosa…él sólo tenía que poner el postre y el vino…


Y todo iba sobre ruedas hasta que, mientras se asaba el pescado en el horno, me puse a hablar con mi amiga Blanche por teléfono, para compartir la alegría de tener una cita romántica en toda regla….

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Lo malo es que, con la emoción que llevaba encima, no noté que el pescado se empezaba a quemar hasta que la casa se empezó a llenar de humo…


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Y, ¡oh, Dios Mío! fue en ese momento cuando el chico llamó a la puerta y se topó con una espesa niebla que ni en Londres…  ¡Menos mal que él venía con un resfriado de aúpa y no notó el olor!


Así que entró en casa dándome un beso que duró menos de lo esperado, porque él, al tener la nariz taponada, sólo podía respirar por la boca, con lo que casi se me ahoga besándome…


Aun así, mi Rose optimista no paraba de repetirme:

¡Venga que estas pruebas van a hacer que, a partir de hoy, estéis más unidos!


Pese a que el pescado estaba incomible, él no paraba de repetir que estaba delicioso mientras le pegaba un buen trago a la copa de vino… Mi Rose romántica pensaba: ¿Ves, todo va de maravilla!! Y botella y media de vino después,  decidimos pasar directamente al sofá para ver la peli acurrucaditos, pero la foto de los dos era más cercana a una peli de miedo que a una peli romántica…


A él se le habían puesto los ojos rojos como platos, mezcla del resfriado que llevaba, mezcla del humo denso que seguía impregnando la casa… Así que no podía parar de llorar…


A mí, por mi parte, no paraban de cerrárseme los ojos y de dar cabezadas, mezcla del cansancio acumulado de toda la semana, mezcla del vino que me había pimplado en la cena…


Así que, visto lo visto, decidimos dar por terminada la velada y posponer la peli para otro día…


Y pasamos a la cama… ¡sí! –pensaréis- ahora viene ese momento mágico!!

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Cuántos momentos íntimos habrán roto un … Joder! Qué pies más fríos!!!!


Pues no, no hubo nada de nada… Él, conforme se acostó, se quedó dormido y empezó a roncar como si no hubiese un mañana (¡qué capacidad pulmonar tenía el susodicho!!)


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y yo, poco acostumbrada a que él se quedase a dormir, no paraba de dar vueltas en la cama… Viendo que la noche no daba para más, decidí “ponerme cómoda”: cambié el conjunto de lencería súper sexy que me había comprado para la ocasión, por mi pijama de franela de “pantalones cagones” (bien anchotes), a conjunto con mis calcetines gordos calentitos… Y así sí que pude conciliar el sueño…


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Una vez que empezó a entrar la luz en la habitación, decidí sorprenderlo con un buen desayuno “romántico”… Y vaya si lo sorprendí, porque cuando él se despertó y me vio en la cocina con mi pijama de franela,  los “ojos de panda” y esos rizos de loca  modo Bob Marley que llevaba (con la emoción ni se me había ocurrido mirarme al espejo), pegó un grito de susto, se vistió a toda prisa y se marchó como alma que lleva el diablo, lanzándome un beso desde la puerta y diciéndome –creo-: “Ya hablamos”…..

Y digo creo, porque esa mañana su resfriado se había agudizado y casi ni le salía la voz… así que debí de entenderlo mal… porque, de momento, no he recibido respuesta suya…  Y él siempre me ha dicho que lo nuestro fue amor a primera vista…. 🙂


Lo que sí está claro es que todas las mujeres merecemos un hombre que nos mire como la primera vez, aunque sea en pijama de franela, ¿no creéis?


¿Habéis tenido alguna situación de este tipo por querer tener un momento romántico con vuestra pareja?

¿Sois de la opinión de mi amiga Amelie, que dice que toda mujer debe levantarse siempre antes que el hombre para arreglarse y así siempre la vean espectacular?

Agradecería vuestros comentarios y sugerencias para poder ir aclarándome antes de que se acabe el invierno 😉

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Amor online, Invierno


Uffff…… estoy en un mar de dudas con esto de las relaciones a distancia vía Whatsapp y el resto de chats para conectar con gente… Mis amigas Amelie, Blanche y Marguerite no paran de decirme que me registre en alguno de ellos, que hoy en día es la única – sí, eso dicen – la única forma de conocer hombres pero….

¿cómo sabemos realmente si la persona que tenemos al otro lado es así o sólo nos dice lo que sabe que queremos oír? (en eso las mujeres somos muy, pero que muy predecibles, ¿verdad? 😉

Hasta mi madre –ya desesperada por ver a su única hija en camino de quedarse “para vestir santos” – se ha ofrecido a ayudarme a darme de alta y a hacer el seguimiento de los candidatos…. Habrase visto el nivel de desesperación en el que tiene que estar sumida mi santa madre para hacerme tal proposición!! jajajaja…


Como os digo, hoy en día parece que si no mantienes una relación online de ese tipo, no existes, pero yo las odio con toda mi alma, aunque, como no, al final no he podido resistir la tentación y he caído en las redes (literalmente hablando, jajajaja…)


Así que empecé a chatear con un chico y, viendo que parecía que nos llevábamos bien, decidimos pasar a mensajearnos por WhatsApp. Y claro, mientras estábamos conociéndonos, todo iba de maravilla: él me enviaba mensajes todas las mañanas, tardes y noches, agasajándome con todo su repertorio de palabras románticas. Yo constantemente subida en una nube de algodón que se elevaba más y más con cada mensaje. Parecía que sabía lo que me gustaba oír, y eso me hacía sentir como una reina privilegiada…. Cada vez que recibía un mensaje suyo, mi Rose interior le dedicaba un doble salto mortal con voltereta lateral de la alegría que le provocaba… Mi sonrisa era constante….


Hasta que un día, ante su enésimo “Me encantaría verte… A ver si nos vemos pronto”, se me ocurre enviarle la frase esa que todas hemos leído en el Facebook de Mario Benedetti:

“A mí no me digas que me extrañas… A mí dime a qué hora nos vemos”


Y ahí es cuando le respondo “Y yo a ti… carita triste.. ¿cuándo quedamos?” y es en ese momento, con esa pregunta, como si hubiese provocado un agujero negro que se traga al susodicho para no volver a saber de él.


He de revelaros un secreto: hasta hace relativamente poco me daba hasta pena, porque pensaba que en ese agujero negro se reunían todos los hombres que no podían responder por miedo a fracturarse un dedo si cerraban una cita… y allí, en ese lugar, se encontraban para compartir su angustia… ¡¡pobrecillos!! ¿verdad?


Ahora estoy segura de que no me contestó nunca porque cuando leyó mi mensaje se puso tan alegre de que yo quisiese al fin quedar con él que empezó a correr por toda la casa y, de la emoción, se quedó sin aire, se desmayó y, del golpe, sufrió amnesia selectiva ¡¡¡Sí, eso debe ser!!!

Por las redes he leído un mensaje (desconozco quién es su autor) que dice muy acertadamente:

Un día me dijo “Me muero por verte”… Y creo que se murió, porque nunca más nos vimos….” 🙄 


Sea como sea, ¿cómo cabrearte con él cuando de golpe deja de responderte a los mensajes? ¿cómo romper con alguien que aparece y desaparece a su antojo?

¿Cómo gestionamos la frustración al ver que un día se están muriendo por ti y al día siguiente es como si nunca hubieses existido en su vida?


Y es que, no sé si os habéis dado cuenta y lo habéis sufrido también como yo en vuestras propias carnes, pero es tremenda la frustración sentimental que existe hoy en día con esto de internet, los chats y las Apps de mensajería instantánea.


Porque con tanta tecnología, hasta los sentimientos están virtualizados… lo que en un segundo es un “Te quiero”, un “Te echo de menos” o un “Tengo unas ganas tremendas de verte”, al segundo siguiente nos encontramos, en el peor de los casos, con una ausencia de respuesta y, en el mejor (por llamarlo de alguna forma…) con un “Ya no te quiero”, “Tenemos que dejarlo…”, “No podemos seguir porque me ha salido un trabajo en Australia y salgo mañana mismo…”


Y ahí te quedas tú mirando sin parpadear la pantallita del móvil, mientras la pantalla del móvil te mira a ti… como si así fuésemos a encontrarnos con el susodicho, como si así fuésemos a ver de golpe una explicación razonable y lógica a ese cambio tan repentino del tono de los mensajes, como si así fuésemos a descubrir el porqué de esa ruptura… pero no, estamos en la era digital del “ahí te las apañes tú con tus sentimientos, que yo no necesito ya ni dar la cara para nada”… Y así nos va…

No me quieras tanto… Quiéreme mejor


Y ahí es cuando yo me pregunto: ¿ese estado de enamoramiento era real o fue fruto de mi imaginación? ¿todo lo que me decía realmente lo sentía o sólo lo hacía para disfrutar con alguien al otro lado de la línea? ¿qué necesidad tendrán de decirnos que quieren vernos cuando en realidad no quieren quedar? o es que ¿no quieren quedar porque les da miedo –más bien, pánico-?


A todo eso no le he encontrado todavía una explicación, así que agradecería enormemente vuestros consejos y comentarios… A ver si al final consigo ver la luz al final de este túnel virtual…

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